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Los Derechos Trans en la Respuesta al VIH Liaam Winslet, Miembro de la IAS y activista transgénero

Liaam Winslet, es una peer educator en el Transgender Family Programme, parte del Community Healthcare Network (CNH), que presta servicios sociales a comunidades de bajos recursos en New York, United States. Liaam se convirtió en miembro de la Sociedad Internacional del SIDA (IAS) en 2016 y fue becaria de la 21ª Conferencia Internacional sobre el SIDA (AIDS 2016). Originaria de Ecuador, Liaam emigró a los Estados Unidos en 2012 para vivir libre y abiertamente como una mujer transgénero y trabajar para avanzar en los derechos humanos de las personas transgénero. Liaam nos cuenta sus luchas como Translatina, las barreras a las que las personas transgénero se enfrentan para acceder a asistencia sanitaria y lo que hay que hacer para poner fin a la epidemia de VIH entre esta población clave. Esta es su historia ...

“Todos nacemos libres y con los mismos derechos humanos. Las personas Trans no somos diferentes.”

Soy una superviviente de la violencia y sé lo que es ser excluida y que se vulneren tus derechos. Me convertí en una activista cuando tenía 15 años para defender los derechos humanos de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) en Ecuador - mi país de origen. Me convertí en una activista porque experimenté de primera mano la discriminación y el odio por lo que soy - una mujer transgénero. Me trataron de manera diferente, como una ciudadana de tercera o incluso cuarta clase en Ecuador. Todos nacemos libres e iguales con los mismos derechos humanos. Las personas Trans no somos diferentes. La sociedad en la que vivía no me dejó participar y silenció mi voz - yo tenía poco o ningún acceso a educación, servicios de salud y empleo. Durante mis estudios de secundaria, fui frecuentemente abusada verbal y físicamente por vivir abiertamente como una mujer transexual.

A nivel mundial, las personas transexuales son más vulnerables al VIH, en particular las mujeres transexuales, que tienen 49 veces más probabilidades de contraer el VIH que la población general. El VIH en Ecuador es muy alto entre las trabajadoras sexuales transgénero, con una tasa de prevalencia del VIH del 32%. Después de que un amigo cercano fuera expulsado de su casa porque era portador del VIH, decidí involucrarme en prevención y educación del VIH. Esto me dio fuerzas para mostrar a la sociedad que el amor y el afecto no deberían cambiar en el momento en que alguien es diagnosticado con VIH, ni tampoco porque alguien es transgénero. En mi pueblo y en mi país, era un tabú hablar de cuestiones relacionadas con el VIH y ser transexual. Por esta razón, trabajé como educadora en temas de salud en mi comunidad Trans local, específicamente con mujeres transexuales y trabajadoras sexuales de edades comprendidas entre los 16 y los 29 años, para aumentar su conciencia sobre el VIH y enseñarles estrategias de prevención.

“Desiguales a los ojos de la ley y de la sociedad, luchamos diariamente contra la discriminación, la violencia y el acoso, lo que hace difícil, si no imposible, obtener las habilidades y la educación que necesitamos para encontrar trabajo.”

La comunidad Trans en Ecuador obtuvo una victoria histórica en 2015, cuando el gobierno aprobó una ley que permite a las personas transgénero cambiar legalmente su nombre e identidad sexual. Aunque las actitudes están empezando a cambiar, todavía hay muy poca protección legal que garantice el acceso igualitario a la salud, el empleo, la educación y los servicios sociales. Desiguales a los ojos de la ley y de la sociedad, luchamos diariamente contra la discriminación, la violencia y el acoso, lo que hace difícil, si no imposible, obtener las habilidades y la educación que necesitamos para encontrar empleo.

Estudios realizados en varios países muestran que las poblaciones transgénero experimentan tasas dramáticamente más altas de desempleo y pobreza, razón por la cual muchos recurren al trabajo sexual para sobrevivir. El trabajo sexual a menudo se extiende más allá de las necesidades básicas de supervivencia -como alimentos, refugio y ropa- a los costos de transición de género que incluyen la terapia de sustitución hormonal.

“Fue duro para mí ver que los mismos problemas que viví en Ecuador también estaban ocurriendo en las comunidades Trans en los Estados Unidos - todavía somos una minoría invisible.”

A los 24 años, me mudé a Nueva York en busca de una vida mejor como mujer Trans. Poco después de llegar, empecé a trabajar como voluntaria para el Transgender Family Programme en CHN, proporcionando pruebas de VIH en las comunidades de trabajadoras sexuales transexuales. Cada noche salía a las mismas calles en las que trabajaban para conectar con ellas directamente. Terminé viendo por mí misma las necesidades y las crudas realidades a las que se enfrentan.

Fue duro para mí ver que los mismos problemas que viví en Ecuador también estaban ocurriendo en las comunidades Trans en los Estados Unidos - todavía somos una minoría invisible. Me di cuenta de que necesitamos iniciativas fuertes que hagan visibles nuestros derechos como personas transgénero y nos unan para luchar colectivamente como comunidad.

Actualmente, hay un gran sesgo de información, particularmente alrededor del riesgo de contraer VIH y la prevalencia, entre la población Trans. A menudo, las necesidades de las personas transexuales se discuten en combinación con las de los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), pero esto borra la identidad de las personas Trans, que tienen necesidades únicas y experiencias muy diferentes. Los datos que se recogen deben reflejar estas disparidades y dirigirse específicamente a la población transgénero para informar mejor sobre las estrategias de salud y los programas de apoyo. Nuestra realidad es única y necesitamos más programas que sean trans-específicos, trans-inclusivos y trans-dirigidos.

"Nuestra realidad es única y necesitamos más programas que sean trans-específicos, trans-inclusivos y trans-dirigidos."

Para mantenerse informado sobre los problemas actuales que afectan a la comunidad Trans en Nueva York, CHN tiene dos grupos de apoyo dos veces a la semana para mujeres y hombres transexuales de todas las nacionalidades, etnias y orígenes sociales. Yo también soy parte del programa “Popular Opinion Leaders” (POL) en New York, que es una iniciativa dirigida por transexuales. El programa llega a personas transgénero que no pueden acceder fácilmente al apoyo sanitario, como los inmigrantes y los que no tienen seguro médico. Los POL son líderes transgéneros, como yo, que están capacitados para proporcionar información y enseñar habilidades para influir en comportamientos positivos con respecto al sexo, el VIH y las infecciones de transmisión sexual (ITS) entre nuestra comunidad transgénero y nuestro círculo de amigos.

“Una barrera importante para recibir servicios de la salud adecuados es encontrar profesionales de la salud competentes que nos hagan sentir seguras y apoyadas.”

El principal desafío al que nos enfrentamos es el acceso al sistema de salud. A menudo nos disuaden de buscar métodos de prevención del VIH, tratamiento, atención y servicios de apoyo por temor al estigma y la discriminación. Nos niegan o recibimos servicios de salud limitados debido a una variedad de factores como estatus migratorio, barreras idiomáticas, discriminación y falta de servicios afables hacia las personas transgénero. Una barrera importante para recibir servicios de salud adecuados es encontrar profesionales de la salud competentes, que nos hagan sentir seguras y apoyadas. Los profesionales médicos necesitan estar preparados, capacitados y, sobre todo, comprender las realidades a las que nos enfrentamos. Necesitamos poder confiar en los profesionales de la salud, que sepan escuchar las necesidades de las personas transgénero, no juzgar y ofrecer diversos servicios con el fin de reducir la prevalencia del VIH en esta comunidad.

"Quería que la comunidad internacional comprendiera que la transfobia continúa impidiendo una respuesta eficaz a la epidemia del VIH."

El diálogo comunitario es fundamental para la respuesta al VIH, pero sé que, a menos que nuestras voces sean reconocidas a nivel mundial, las personas transgénero permanecerán invisibles. El pasado mes de julio asistí a AIDS 2016 en Durban, para compartir la lucha de miles de mis hermanos y hermanas Trans, que con demasiada frecuencia se han visto obligados a huir de su patria para salvar sus vidas. Nuestra lucha no debe ser olvidada y sentí que AIDS 2016 era el foro apropiado para que nuestras voces fueran escuchadas y nuestras historias y realidades fueran compartidas. Quería que la comunidad internacional comprendiera que somos víctimas de la violencia y somos desplazadas forzosamente de la sociedad debido a nuestras identidades. Quería que la comunidad internacional comprendiera que la transfobia continúa impidiendo una respuesta eficaz a la epidemia del VIH. El estigma, la discriminación y la falta de reconocimiento legal continúan impidiéndonos acceder a servicios básicos de salud relacionados con el VIH que permiten salvar vidas y que necesitamos.

Es hora de que el mundo reconozca el hecho de que nuestros derechos humanos fundamentales están siendo negados, y que sin una representación igual en nuestra sociedad y en las posiciones de poder, nos están dejando atrás en la respuesta al VIH. Es hora de que todos los países tomen acciones reales y claras para poner fin a la creciente epidemia de VIH entre la comunidad transgénero. Los líderes políticos deben enmendar y hacer cumplir las leyes que nos otorgan derechos y protecciones fundamentales.

Todo ser humano merece disfrutar de los mismos derechos humanos básicos -como el derecho a la educación, la salud, el empleo remunerado y vivir sin temor a la violencia- y esto no debería ser diferente para las personas transgénero.

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Partes de esta entrevista con Liaam Winslet han sido editadas o condensadas para mayor claridad.